¿QUÉ ES LA RODILLA?

La rodilla podemos definirla como la articulación más grande y compleja del organismo humano y su estructura esta configurada para sostener el peso del cuerpo mientras se camina, corre o se está en pie. En ella se insertan los músculos que facilitan el movimiento (130º entre flexión y extensión, así como una mínima rotación de 14º cuando está en flexión)

La rodilla esta compuesta por huesos, cartílagos, músculos, ligamentos y tendones. Estas partes funcionan conjuntamente para que las piernas se doblen, se estiren, pivoten y roten.

Tres son los huesos que se unen en la rodilla: el fémur, la tibia y la rótula.

En la zona donde se unen los huesos del fémur y la tibia, se ubican los meniscos (externo e interno), que evitan el rozamiento de ambos y cumplen la función de amortiguar las fuerzas de compresión que se producen, por ejemplo, al saltar.

Anatomía de la Rodilla

Entre la rótula y el fémur, sin embargo, se interpone el cartílago prerrotuliano, cuya función es la de absorber la presión entre ambos huesos.

Todo el conjunto de la articulación está envuelto por la cápsula articular, cuya cubierta interna es la denominada membrana sinovial, en la que se produce el líquido sinovial, encargado de lubricar la articulación y nutrirla. No obstante, en la rodilla hay más de una docena de bolsas serosas que permiten evitar la fricción entre las distintas estructuras móviles, siendo las más significativas la prerrotuliana y la de la pata de ganso.

¿CUALES SON LAS LESIONES MÁS COMUNES DE LA RODILLA?

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Lesión del ligamento cruzado anterior. La lesión del ligamento cruzado anterior es el desgarro de ese ligamento, que es uno de los cuatro ligamentos que conectan la tibia con el fémur. La lesión del ligamento cruzado anterior es particularmente frecuente en las personas que juegan al baloncesto, al fútbol o a otros deportes que requieren cambios repentinos de dirección.

Fracturas. Los huesos de la rodilla, incluso la rótula (patela) se pueden fracturar durante una caída o una colisión automovilística. Además, las personas cuyos huesos se han debilitado por la osteoporosis pueden, a veces, sufrir una fractura de rodilla simplemente por pisar mal.

Fractura-Rodilla
Desgarro-en-la-rodilla

Desgarro de menisco. El menisco es un cartílago gomoso y duro que actúa como amortiguador entre la tibia y el fémur. Si giras la rodilla en forma repentina mientras cargas peso sobre ella, puedes desgarrarte el menisco.

Bursitis de la rodilla. Algunas lesiones de rodilla producen inflamación en las bolsas sinoviales, que son los pequeños sacos de líquido que amortiguan la parte exterior de la articulación de la rodilla y permiten que los tendones y los ligamentos se deslicen suavemente sobre la articulación.

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Tendinitis rotuliana. La tendinitis produce irritación e inflamación en uno o más tendones, que son los tejidos densos y fibrosos que unen los músculos a los huesos. Esta inflamación puede ocurrir cuando hay una lesión en el tendón rotuliano, que se extiende desde la rótula (patela) hasta la tibia y te permite patear, correr y saltar. Quienes corren, practican esquí, hacen ciclismo o deportes y actividades que implican saltar pueden padecer tendinitis rotuliana.

La artrosis de rodilla es una enfermedad degenerativa y de «desgaste» que se presenta con mayor frecuencia en personas de edad avanzada, pero que también puede ocurrir en personas más jóvenes debido a lesiones previas en la rodilla. El cartílago se desgasta gradualmente disminuyendo la protección de los huesos.

El ejercicio moderado, 10 a 20 minutos día, como caminar por terreno llano o montar en bicicleta, es bueno para la artrosis de rodilla o de cadera. Los días que tengamos más dolor es conveniente guardar reposo durante 2 ó 3 días. Es necesario no tener sobrepeso, sobretodo para la artrosis de rodilla.

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FACTORES DE RIESGO

Sobrepeso. Tener sobrepeso u obesidad aumenta la exigencia sobre las articulaciones de las rodillas, incluso durante actividades comunes, como caminar o subir y bajar escaleras. Además, aumenta el riesgo de osteoartritis, ya que acelera la ruptura del cartílago articular.
Falta de flexibilidad o fuerza muscular. La falta de fuerza y flexibilidad puede aumentar el riesgo de lesiones en las rodillas. Los músculos fuertes ayudan a estabilizar y proteger las articulaciones y la flexibilidad muscular puede ayudar a lograr una amplitud completa de movimiento.
Determinados deportes y ocupaciones. Algunos deportes suponen más exigencia a las rodillas que otros. El esquí alpino, con las botas de esquí rígidas y las potenciales caídas, los saltos y giros del básquetbol y el impacto repetido que absorben las rodillas cuando corres o traumentan el riesgo de lesiones en las rodillas. Los trabajos que requieren esfuerzo reiterado en las rodillas, como la construcción o el cultivo, también pueden aumentar el riesgo.
Lesión previa. Haber tenido una lesión de rodilla anteriormente hace que sea más probable que te vuelvas a lesionar la rodilla.

¿PREVENCIÓN?

Mantén un peso adecuado, sin kilos de más. Mantén un peso saludable; es una de las mejores cosas que puedes hacer para las rodillas. Toda libra extra implica presión adicional sobre las articulaciones y aumenta el riesgo de lesiones y artrosis.
Mantente en forma para practicar deportes. A fin de preparar los músculos para las exigencias del deporte, tómate tiempo para el acondicionamiento.
Practica a la perfección. Asegúrate de usar la mejor técnica y los patrones de movimiento correctos en tu deporte o actividad. Pueden ser de utilidad las clases con un profesional.
Ejercicios-fortalecer-la-rodilla
Gana fortaleza, mantén la flexibilidad. La debilidad muscular es la principal causa de las lesiones de rodilla. Te beneficiarás de fortalecer los cuádriceps y músculos isquiotibiales, los músculos en la parte delantera y trasera de los muslos que ayudan a sostener las rodillas. El entrenamiento para mejorar el equilibrio y la estabilidad ayuda a que los músculos que rodean las rodillas trabajen juntos con más eficacia.
Y como los músculos tensos también pueden favorecer las lesiones, es importante estirarlos bien. Intenta incorporar ejercicios de flexibilidad en tu entrenamiento.
Haz ejercicio con inteligencia. Si tienes artrosis, dolor crónico de rodilla o lesiones recurrentes, tal vez necesites cambiar la forma en la que te ejercitas. Podrías nadar, hacer aquaeróbic u otra actividad de bajo impacto, al menos unos días a la semana. En ocasiones, limitar las actividades de alto impacto es suficiente para aliviar el dolor.

Tratamientos

Debido al amplio tipo de lesiones que pueden afectar a la rodilla. Aconsejamos una primera consulta para conocer in situ la zona de dolor así como conocer las causas que han provocado dicho dolor. A partir de ahí asesoramos al paciente en el camino para adquirir mayor conocimiento de la lesion (radiografías, resonancias…) que nos ayuden a aplicar un tratamiento acorde al tipo de lesión.

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